—Si él demanda para impedir el divorcio, todo esto servirá como evidencia —dijo Marisela.
—Pero si Eduardo interviene, solo podemos darle esa salida.
—¿Entonces todo lo que sufriste habrá sido en vano? —protestó Celeste en desacuerdo.
—No tengas miedo, Marisela. Me tienes a mí. Estaré firmemente de tu lado.
—Gracias por tu amabilidad, pero no quiero causarle problemas a nadie. Lorenzo ya está atacando la empresa de Matías, y probablemente continuará —explicó Marisela.
No quería arrastrar a Celes