Eduardo no parecía una opción probable. Esa mañana ya había aclarado todo con él, y si la información se había filtrado por otros canales, no dudaría en contratar un abogado.Lorenzo no respondió al otro lado, y Marisela solo escuchaba evasivas. Sin paciencia, dijo:
—Si no me lo dices, cuelgo.
Al oír esto, Lorenzo apretó los dientes y finalmente confesó:
—Reporté tu desaparición a la policía, ¿contenta?
Marisela: ...Este hombre está loco.
Ya estaban divorciados, había dejado el lugar libre para I