Steven recordaba vagamente que, cuando era pequeño, su tía Leonor lo había conocido en persona. Aunque por su corta edad no tenía recuerdos claros de ese encuentro, una sensación persistía en su mente.
Desde el primer momento en que vio a Celeste, Steven tuvo una corazonada: ¡ella debía ser la hija de su tía Leonor!
Y ahora, las pruebas lo confirmaban.
No podía estar más feliz.
La familia Quiroz siempre había sido un misterio. Generación tras generación nacían hijos varones, pero tener una hija