Capítulo 384
Todas las criadas se quedaron horrorizadas en una esquina.

En el comedor, la comida y los cubiertos ya estaban esparcidos por el piso, la costosa mesa estaba partida a la mitad, el vino tinto fluía sobre el piso… Todo era un desastre.

Samuel estaba sentado en una silla de ruedas, un cuchillo de plata le atravesaba el hombro, y la sangre se extendía rápidamente alrededor de la herida.

El cuchillo para comer no era muy afilado, pero casi lo había atravesado por completo, lo que demostraba la gran
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