Además de Isabella, también estaba su madre, Marina, de pie a su lado. Las dos mujeres, madre e hija, estaban primorosamente arregladas con atuendos de lujo y bolsos de gran valor, emanando un aire de clase alta.
Isabella, como la autora intelectual del asesinato premeditado, debería haber sido detenida al menos por un mes, y después de ese mes tanto ella como el caso serían transferidos al tribunal para su juicio. El castigo mínimo por su crimen sería la cadena perpetua, y el máximo, la pena de