De repente se puso tan atrevida... Lorenzo sintió la suavidad de sus labios.
En la oscuridad, Lorenzo abrió los ojos de golpe y bajó la mirada hacia la mujer entre sus brazos, apretando con fuerza su cintura.
—Celeste, ¿sabes lo que estás haciendo?
En la penumbra, Celeste no podía ver los rasgos del hombre, pero podía sentir su intensa mirada; Celeste no supo cómo responderle, se mordió el labio y de pronto se giró, sentándose a horcajadas sobre él.
Lorenzo no se lo esperaba, por un momento se q