Capítulo 158
Lorenzo le dijo que la llevaría a tratarse.

Celeste pensó que la llevaría al hospital, pero nunca imaginó que llegarían a una mansión privada.

Ya eran las altas horas de la noche, los guardias y sirvientas de la mansión los esperaban en la entrada para recibirlos con respeto.

—Señor, buenas noches.

Lorenzo ignoró el saludo y caminó a grandes zancadas hacia adentro, cargando a Celeste en sus brazos.

Al ver al señor entrar cargando a una mujer, los sirvientes se sorprendieron y lanzaban miradas
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