Celeste había previsto que este caso se iba a correr por toda la empresa.
—Si te digo que no la soy, ¿me creerás? —dijo Celeste.
—No me pareces una persona así. Pero, después de tu ausencia, Joana ha estado muy cerca del jefe. Siempre la lleva a todas las reuniones a las que asiste —comentó Camilo.
En realidad, se sintió bastante impotente. Tenía una sensación de que él también iba a perder su trabajo.
Celeste no se sorprendió nada del favoritismo que Joana había obtenido. Solo le dijo a Camilo