( Flashback.. Rodrigo)
El aire de la mansión de la playa estaba viciado, como si incluso el mar temiera entrar allí. En cuanto crucé el umbral, la vi. Regina no estaba descansando; estaba acechando. Sentada en el centro del sofá, con el cabello desordenado y las ojeras marcadas, no sabía si por insomnio o por un cuidadoso maquillaje, se puso en pie de un salto al verme.
—¿Dónde estabas, Rodrigo? ¿Con quién? ¿Qué hacías? —Las preguntas me golpearon como ráfagas. Su voz tenía ese tono agudo,