Ella se dio la vuelta, su mirada llena de sorpresa. "¿Qué quieres, Rodrigo?" " ¿No te has divertido lo suficiente?" me preguntó, su voz quebrada.
Me detuve frente a ella, mi corazón latiendo con fuerza en. "Quiero hablar contigo", le dije, mi voz baja y suave. "Quiero explicarte, quiero que me escuches".
Alexandra me miró, su mirada llena de duda y cansancio. "No hay nada que explicar", me dijo, su voz firme. "Se acabó, Rodrigo. Déjame en paz".
Me acerqué más