(Rodrigo)
De un día para otro, mi vida se había convertido en un caos. La renuncia de Alexandra a la empresa, había sido el golpe final. "No había vuelta atrás entre nosotros. Todo se había acabado". Mi estado de ánimo estaba por el suelo, como si hubiera tocado fondo.
Escuche unos golpes en la puerta de mi oficina. Señor, ¿puedo pasar?, escuché la voz de Samuel desde el otro lado de la puerta.
Pasa, dije cortante y sin emoción, intentando parecer tranquilo, pero sin mucho éxito.
Señor.