(Rodrigo)
De un día para otro, mi vida se había convertido en un caos. La renuncia de Alexandra a la empresa, había sido el golpe final. "No había vuelta atrás entre nosotros. Todo se había acabado".
Mi estado de ánimo estaba por el suelo, como si hubiera tocado fondo. La luz del sol que se filtraba por la ventana era lo único que iluminaba la oscuridad de mi oficina, pero no era suficiente para disipar la sombra que se cernía sobre mí.
Escuche unos golpes en la puerta de mi oficina. Seño