Lo miré a los ojos, mi corazón latiendo con fuerza en mi pecho. "Ja..." solté una risa amarga y sin emoción, mi voz temblando de ira y dolor. "¿Sentir algo por mí?" dije, mi voz llena de incredulidad. "¿Después de todo lo que me hiciste? No te atreves a hablar de sentimientos, Rodrigo".
Mi voz se elevó, y pude sentir la ira y el dolor que había estado reprimiendo. "Tú no tienes derecho a sentir nada por mí. Tú lo destruiste todo cuando me engañaste", dije, mi voz quebrada por la herida en mi