Vamos a divertirnos Ale, hoy es el cumpleaños de mi hermano y ha reservado el área Diamond en el "Obsidian". Mi corazón dio un vuelco. El Obsidian no era un club cualquiera; era el epicentro de la élite de la ciudad, un lugar donde los contratos millonarios se firmaban entre copas de cristal y la entrada estaba estrictamente reservada para apellidos de peso.
—Layla, no puedo... —empecé a decir, pero ella me puso un dedo en los labios, fulminándome con la mirada.
—Ni una palabra, Alexandra.