Mundo de ficçãoIniciar sessãoSiete meses. Siete meses desde que metí mi vida en un par de maletas y dejé que el mundo pensara que me había tragado la tierra. A veces me miro al espejo y no me reconozco. No es solo la barriga, que ya parece una esfera pesada que me obliga a caminar como si me faltara el aire; es la cara. Tengo una calma que me asusta. Ya no hay rímel corrido, ni el estrés de las juntas, ni el nudo en el estómago cada vez que escuchaba el coche de Rodrigo llegar al garaje. Aquí el único ruido que importa e







