Por medio de aquel beso pudo sentir el sabor metálico del rastro de la sangre que ella misma le había sacado al Alfa cuando le rompió la nariz y a pesar de ello no podía ser desagradable para ella, sin embargo, Dana estaba furiosa de que su escape hubiera sido entorpecido por causa de Kian otra vez.
Él no la quería, pero tampoco la dejaba ir.
Cegada por la ira y en busca del oxígeno que el mismo le robaba mordió el labio inferior de Kian provocando un nuevo sangrado al clavar sus incisivos en l