Las fosas nasales del Alfa se ampliaron mientras que la ira lo dominó por primera vez en años.
No era el líder que acostumbraba a ser. Era el macho al que intentaban quitarle a su hembra.
Loco de ira se lanzó dando una serie de puñetazos al Omega quien poseía una destreza única, era un buen oponente pero no uno superior a él.
—¡Ella es mía!
La lucha entre los lobos se desarrolló con dureza, casi a muerte por una hembra que yacía encerrada en el calabozo.
Al verse en desventaja uno de los Omegas