Dana guió a Kian a la habitación siendo seguida por la mirada de todos. El Alfa también estaba centrado en ella pero no como lo hacían los demás.
Sus ojos estaban clavados en su glorioso cuerpo y en la manera en que se movía, Dana era elegante y sensual. Cada momento que pasaba cerca de ella se sentía más tentado en reclamarla ante todos.
—Entra —dijo ella volviéndose a él observándolo con desconfianza.
Casi sonrió divertido por esto.
Al pasar cerca de su cuerpo rozó con su hombro suavemente su