El celo de Aisha casi había desaparecido después de la noche anterior. Sin embargo, los pensamientos sobre el posible cachorro la estaban volviendo loca.
No podía dejar de pensar en eso.
Por eso en la mañana había ido a ver a Gala.
—¿Crees que pueda quedar preñada si no soy su compañera? Además, aún no tengo los veintiuno.
Estaba un poco, avergonzada de tener que preguntar aquello admitiendo que Kieran le había quitado la virginidad.
Tu mejillas estaban rojas por la vergüenza y a duras penas Gal