Las palabras resonaron en su cabeza creando una sinfonía de emociones dificiles de eludir.
—N-no lo entiendo, yo... estoy confundida. ¿A qué te refieres con ser tuya, Kieran?
Él acarició con su pulgar la suavidad de su mejilla observándola como nunca nadie lo había hecho haciéndola estremecer.
—¿Quieres que sea tu amante? —su voz sonó temblorosa y soltó un gemido ahogado.
Enseguida apartó sus manos con violencia de su cara e intensó marcharse pero él la abrazó por la espalda, sus brazos se cerra