Aris enseguida se unió a la búsqueda de Diana ya que nadie parecía ver la visto. Necesitaba encontrar desesperadamente a su hembra.
La poca cordura que le queda estaba tambaleando y su ira lo hacía dejar que su lobo lo guiara.
—¡Alfa... nuestra luna ha sido encontrada!
El alivio que sintió fue momentáneo, hasta que no la viera no iba a estar completamente bien.
—¿Dónde está? Llévame a donde esta ella.
—Pero ella no está sola, hay tres machos más y dos hembras. Son lobos extranjeros nunca los ha