Cuando Aris volvió a la habitación lleno de deseo por su hembra sintió que su corazón era atrapado en un puño cuando noto que Diana no estaba dentro, el miedo y la desesperación lo llevaron a salir corriendo de allí en su búsqueda mientras daba órdenes a todos los lobos de su manada para que no dejaran que ella saliera de sus límites.
—¡¿Cómo fue que ella escapó?! ¡¿Quién fue la última que entró?! —rugió él lleno de furia.
Él no lastimaba hembras pero su Delta, otra hembra si lo hacía cuando lo