—¿Por qué sigo teniendo el celo? No lo entiendo, ha pasado semanas y esto solo se vuelve peor —preguntó aturdida Aisha a la bruja.
Puede que su cuerpo encontrara calma en el momento en que el agua lo recorría. Pero aquellos no era suficiente.
Estaba volviéndose loca con no ser ella misma, no tenía ni la menor idea qué estaba mal con ella.
Gala la observó con ojos astutos antes de responderle.
—Eso es porque no estás escuchando a tu cuerpo. Te lo dije ese día.
Ella la miró realizada antes de inte