Ellos actuaban como por instinto, poseidos por una fuerza que ni siquiera entendían.
Kieran ha perdido todo el autocontrol del que profesaba. Una probada a esa hembra y había sido suficiente.
Necesitaba calmar su deseo ardiente.
Su lengua cubrió su clítoris girando sobre este ocasionando que ella gimiera en voz alta arqueándose mucho más cerca de él.
El macho la mira con aquellos ojos azules clavándose en lo más profundo de su interior a la vez que estira una de sus manos deslizándola desde su v