STELLA
Observo el rostro de Antonio mientras mis palabras calan en él y, a través del vínculo, siento el momento exacto en que su mundo se desmorona.
—¿Cómo es que nunca pertenecerás del todo? —Su voz suena controlada con esfuerzo, pero percibo la devastación que se esconde debajo.
Me acerco a la ventana y contemplo los terrenos de la manada, donde los lobos atienden a los heridos, retiran los escombros y honran a los muertos. Mi reflejo en el cristal muestra esos ojos cambiantes: avellana que