ZELLA
Me encontré con Edgard en la puerta este justo cuando el sol asomaba por el horizonte. Ya estaba estirando, con una pierna apoyada en el poste de la cerca, y sonrió al verme acercarme.
—Buenos días, Zella. ¿Lista para esto?
—Tan preparada como voy a estarlo —murmuro, rodando los hombros.
Normalmente hago estas rondas del perímetro sola; de hecho, lo prefiero. Hay algo de paz en la soledad: solo yo, mi loba y la tranquilidad del bosque. Pero desde que las amenazas de los Fae empezaron a au