ÉL VENDRÁ...
—¿Estás cómoda? —preguntó Julián con una sonrisa tan falsa que la hizo encogerse por dentro.
Ella alzó la mirada lentamente, como si le costara hacerlo. Fijó los ojos en los suyos, vacíos. Daban miedo pero aún así, Alexia no respondió.
—No es la manera en que deseaba encontrarme contigo, Alexia —continuó él, dando unos pasos hacia ella con el andar depredador que tanto le recordaba a Nicholas. Solo que en él, no había nada humano. Ni siquiera rabia. Solo ese deseo perturbador de control