olor a humedad flotaba en el aire.
Alexia despertó con un sobresalto. Estaba atada, aunque no con cadenas visibles. Su cuerpo podía moverse, pero algo la mantenía anclada al suelo. Tal vez era la magia o el terror latente que se adhería a su piel como una segunda capa.
La habitación era de piedra antigua. Paredes desnudas, iluminadas solo por la luz trémula de una antorcha en una esquina. El silencio era espeso, como si incluso el tiempo tuviera miedo de moverse.
Ella no sabía cuánto hab