—No voy a comerme eso, devuélveme mi galleta. Si estas intentando decir que estoy pasada de peso, puedes irte al infierno.
Zinoviy arqueó una ceja con la mirada fija en ella serena pero intensa que le erizó la piel.
—¿De dónde viene eso? Te dije que es por salud —sus ojos se deslizaron por su cuerpo de manera ardiente ocasionando que ella contuviera el aliento al ver como la miraba pero se esforzó para fruncir el ceño otra vez sabiendo que está por decirle algo lindo sobre su cuerpo que dispara