Mi pecho sube y baja con la rapidez de la anticipación.
Estoy tan mojada que casi es vergonzoso.
¡Demonios, él ni siquiera me ha tocado!
—Chloe comenzará a buscarme, Nicholas.
Lo veo arquear una ceja sin apartar su mirada penetrante de mí.
—¿Estás tratando de huir, amor?
—Dijiste que no quieres ponerme en peligro.
—Y no lo haré, Alexia. Quítate el pantalón —ordena con voz aterciopelada.
No puedo evitar soltar un jadeo sorprendida al mismo tiempo que mis ojos se abren aún más.