Nicholas cerró la puerta del baño con el talón pero ella solo podía concentrarse en la manera en que la sostenía, en que respiraba contra su cuello, en que sus dedos se aferraban a ella como si aún temiera perderla.
Alexia intentó hablar, pero Nicholas ya la estaba depositando en el borde de la bañera, con una delicadeza que contrastaba brutalmente con el macho letal que era en batalla.
Alexia lo observó mientras abría el grifo y el agua empezó a a llenar la bañera.
Sus ojos recorrieron s