El lobo hizo un sonido parecido a un ronroneo o quizás fue parte de mi imaginación, porque no creía que un lobo tan grande y peligroso, pudiera ronronear.
"Pero tampoco hubiera creído que él estaba intentando que yo lo acariciara."
Poco a poco fui tomando más confianza.
De repente estaba sentada acariciando al lobo perdida en la sensación de una inexplicable paz.
Era tan extraño.
—Gracias por salvarme —susurré, provocando que él alzara su mirada para encontrarse con la mía una vez más