Sus labios aprisionaron los suyos en un beso urgente, demoledor e intoxicante, solamente después de llegar a la habitación que compartían.
Alexia ni siquiera sabía cómo habían llegado tan rápido a la manada de Nicholas, pero en menos de un segundo al atravesar el umbral de la puerta, su compañero la tenía pegada a la pared, sin darle tregua. Ella cerró sus manos alrededor de su cuello y se impulsó para abrazar con sus piernas su cintura.
Las manos grandes de Nick cubrieron su trasero y ella