Mundo ficciónIniciar sesiónCuando Laila quedó embarazada del cachorra de su hermano adoptivo, Jason —el joven Alfa de la manada—, creyó que al fin tendría un motivo para reclamar un lugar en su manada. Sin embargo, al regresar él a casa junto a su compañera destinada, Laila descubrió que no era nada ante sus ojos. Desterrada, con el corazón destrozado y una diminuta vida que se formaba en su interior, desapareció en el mundo de los humanos, decidida a proteger a su cachorra a su manera. Seis años más tarde, Laila —ahora bajo el nombre de Vanessa Harper— ya no era la frágil chica sin loba de antes. Era poderosa, gozaba del respeto de todos y lucía completamente diferente. Esperaba poder llevar esa nueva vida en paz junto a su cachorra, Ava, sin volver a ver a Jason, hasta que el destino la empujó de regreso a su camino. Viejas mentiras, las intrigas de la manada y la verdad sobre su cachorra colisionaron de golpe. En esta ocasión, Jason no la dejará escapar con facilidad.
Leer másPunto de vista de JasonCorrí hasta que mi cuerpo no dio para más; de haber seguido, me habría desplomado. Durante la carrera, la luna había alcanzado lo alto del cielo para luego volver a descender, y ahora el firmamento se teñía de dorado con la luz del amanecer.Regresé a mi forma humana justo fuera de la casa de la manada. El servicio debía de haber trabajado duro durante mi ausencia, pues la mayoría de los rastros de la ceremonia habían desaparecido. Habían desmontado el escenario y retirado todos los adornos.Tan solo la hierba aplastada y los agujeros en la tierra donde antes estaban las estacas de la carpa daban fe de que el evento había tenido lugar.Ojalá hubiera podido borrarlo de mi mente con la misma facilidad, pero seguía ahí, grabado a fuego en mis pensamientos. Lo más probable era que no lo olvidara en el resto de mi vida.Al entrar a la casa, la luz del pasillo estaba encendida. No era algo inusual, sobre todo porque debían de estar esperando mi regreso. Sin embargo,
Punto de vista de LailaTenía que hacerlo.Al llegar a la habitación de Ava, mi cachorra estaba profundamente dormida. Riley se encontraba allí y me hizo una seña para que saliéramos juntas al pasillo.Primero me acerqué a mi pequeña y le di un beso en la mejilla, luego salí para hablar con Riley.La seguí hasta la sala de espera; allí tomamos unos cafés y buscamos un rincón tranquilo y cómodo entre los sillones afelpados donde estuviéramos fuera del alcance de los oídos de los demás.—Me enteré de lo que pasó —comentó Riley—. De que el Alfa Jason dijo tu nombre. Está en todas las noticias.Bajé un poco la cabeza. Era de esperarse, y tenía sentido. Un desliz como ese, proveniente nada menos que de un Alfa, era digno de salir en las noticias.Sin embargo, eso no significaba que me alegrara volver a ser el centro de atención de los titulares.—Debe haber sido un golpe muy duro para ti —comentó ella—. Yo misma me quedé boquiabierta solo de leer el artículo, no me imagino lo que fue estar
Punto de vista de LailaPor segunda vez en menos de una hora, me quedé sin palabras, atónita.¿William quería casarse... ahora? ¿Después de lo que acababa de pasar? ¿Después de que Jason pronunciara mi nombre durante sus votos a otra loba?¿No entendía que me sentía en conflicto y confundida?—¿Por qué apresuras esto? —pregunté—. Dijiste que estabas dispuesto a esperar, ¿y ahora quieres forzar las cosas?Frunció el ceño, claramente molesto por mi vacilación.—Jason dijo tu nombre, así que sigue tras de ti. No creo que estar vinculado a Brittany siquiera lo detenga. Es repugnante. No puede unirse a dos lobas. Quiere tener a Brittany en público y a ti a escondidas.—No puedes saberlo.—¿Acaso no es obvio? —preguntó—. Pero no voy a permitir que eso te pase, Laila. Eres una loba demasiado buena. Mereces algo mejor, un verdadero macho que pueda cuidarlas a ti y a Ava, que no tema asumir el papel de tu compañero en público y en privado. Sería un honor para mí ser tu compañero.—Podemos espe
Punto de vista de LailaLos susurros se extendieron como la pólvora.—Es ella. Es Vanessa Harper.William me ofreció el brazo una vez más. En un intento por aferrarme a mi dignidad, entrelacé el mío con el suyo y dejé que me guiara hacia la salida.Los murmullos me perseguían, condenándome.—¿Por qué diría su nombre?—Seguro que es una cualquiera.—No es tan bonita como Brittany.—¿No es esa la rompehogares? Lo recuerdo por las noticias...La mano empezó a temblarme, así que me aferré con más fuerza al brazo de William. Como respuesta, él se tensó aún más.Aceleramos el paso sin necesidad de cruzar palabra.«Mantén la cabeza alta —me repetí—. Mantente firme. Ya no te conocen».Pero ¿era eso cierto?Las habladurías también me habían acosado en el pasado. La manada me odió cuando yo solo era Laila, la huérfana que había recibido el privilegio de formar parte de la familia real. Tampoco entonces consideró nadie que yo perteneciera a ese lugar.Ahora volvía a ser una marginada, pero al se
Último capítulo