XVII. Muero por besarte
Desde el día de la crisis con el estómago, Oliver había estado super juicioso y se comía todas sus comidas a tiempo.
Además, con la generala Valerie vigilándolo a cada momento, imposible hacerse el sueco.
Pero no era algo que a Oliver le molestara.
Ni él mismo se había dado cuenta de que llevaba días regresando a casa temprano con la escusa de cuidar su alimentación, pero la cara de témpano de hielo, le cambiaba totalmente cuando entraba en su antes oscuro y sobrio departamento y lo recibía e