XLVI. Un accidente inesperado
- ¿Oliver, a dónde vamos, por qué tanto misterio? - le preguntó Valerie por milésima vez con curiosidad.
Tenía los ojos vendados en el asiento de copiloto del auto de Oliver, que iba manejando.
La había sacado de su casa, después de la cena, diciéndole que quería darle su regalo a solas.
No sabía que se traía entre manos, pero estaba con muchas expectativas, ¿por qué tenía que taparle los ojos?
- Pronto lo sabrás- le susurró al oído, acercándose para quitarle el cinturón de seguridad.
Valer