XLVII. Mi "querida" suegra
Oliver estaba demasiado feliz, con el corazón latiendo en su pecho desesperadamente, al fin se iba a casar con Valerie, la mujer de su vida.
Superar tantas vueltas del destino, para llegar a este momento feliz.
Miró a los invitados en las sillas forradas de blanco que le devolvían la mirada, deseándole las mejores bendiciones, incluso sus padres habían venido.
Estaban en un jardín, con el césped verde y saludable, lleno de arcos con hermosas flores que dejaban su aroma a lirios en el aire, así