XIII. El amo y señor del castillo
Ailsa se había quedado dormida, después de lograr tranquilizar a Callum, que no había parado de llorar en toda la tarde, diciendo que Matt lo iba a odiar, que se quería ir con Ailsa, que los niños aquí eran malos.
Pasó mucho tiempo convenciéndolo y a penas y tocó su cena.
Se durmió pensando en qué le diría a Matthew cuando llegara.
No quería causarle más problemas de los que tenía, pero no se le ocurrió ninguna escusa para lo de la evidente bofetada en el rostro.
- Dime que sucedió, ¿quién s