IV. Más dulce que el vino
- ¡Qué hermosa la señorita, parece una modelo! – le dijo una señora gordita que salía de la cocina secándose las manos en el delantal- ¡Evan no me dijiste que era tan linda, con razón estabas tan embobecido!
- ¡Sra. Norma! – interrumpió Evan, avergonzado, mirando a Morag que bajaba las escaleras, con cara de disculpas.
- Míralo tan tímido, nunca te había visto así frente a ninguna mujer – se rio de él sin piedad, la señora que llevaba años trabajando para su familia y le había cambiado hasta lo