V. Te compro tu vida
- Tú, tú… - comenzó a decirle asombrada a Morag llevándose con incredulidad la mano a la mejilla adolorida y roja.
- Yo, soy una mujer con la que no puedes darte el lujo de meterle y la bofetada, es por tu cubito de agua sucia- le dijo Morag amenazante y Alma dio un paso atrás, pegándose a la pared.
- No puedes hacerme nada, estamos en mi pueblo, la gente...
- ¿La gente, tu pueblo? No me hagas reír, quién se va a ensuciar las manos por una descarada como tú, que solo engañaste a un hombre bue