POV: Mila
La mañana se me va en tablas y correos, pero en el fondo solo estoy esperando que algo explote.
Y explota.
No con una bomba ni con un grito, sino con un mensaje de calendario a las once: “Entrevista breve – oportunidad de colaboración”. Sala seis. Coordinación.
Entrevista. Oportunidad. Ya.
Miro el hueco al lado de mi escritorio, donde debería estar Alma quejándose del café. El correo de “no hables de Trish” sigue clavado en la bandeja. Mi radar vibra.
—¿Vas a ir? —pregunta María por encima del monitor.
—No, me voy a esconder en el baño hasta jubilar —respondo—. Claro que voy.
Sala seis es pequeña. Una mesa, dos sillas, un vaso de agua. Del otro lado está Ignacio, el mismo de la “alineación” de ayer, esta vez con carpeta.
—Mila, gracias por venir de nuevo —dice—. Tranquila, esto no es una reprimenda.
—¿Todavía no? —pregunto, sentándome.
Se ríe como si apreciara el chiste. No le creo.
—Al contrario —continúa—. Justamente porque valoramos tu criterio queremos plantearte algo.
A