POV: Alex
La torre de Frederic tiene un olor que ya conozco de memoria: metal, cristal, café caro y estrés. A veces olvido que existe mundo fuera de esto. Sebastián no.
—Si sigues durmiendo en el nivel niebla, voy a pedir que te cobren arriendo —dice, apoyado en el marco de mi oficina—. Vente a tomar una cerveza.
—Tengo cosas que hacer —respondo sin mirar de la pantalla.
—ND-07 seguirá allí en una hora —replica—. Tu hígado, quizá no.
Cierro la ventana de Umbra. El identificador parpadea un segundo antes de desaparecer. Llevo desde el amanecer repasando patrones y llamadas. La reunión con el directorio no ayudó. Que te pidan considerar “escenarios” donde entregas a la mujer que quieres nunca es buen desayuno.
—Treinta minutos —cedo—. En un sitio sin vampiros ni directores.
—Eso existe —sonríe—. Se llama bar de lobos.
El bar está en la parte vieja de Nova Lyra, en un semisótano que huele a madera, cerveza derramada y pelaje mojado. Ningún logo de Frederic, ningún traje elegante. Solo ca