POV: Alma
La palabra “neutral” nunca me dio tanta desconfianza como hoy.
—Frederic no puede bloquear esta solicitud —dice Herrera, sentada al borde de mi cama—. La fundación pidió una reunión de seguimiento contigo. Fuera de la torre. En un café, con mediador. Formalmente es voluntaria, pero…
—Si no voy, la “inestable” soy yo —termino por ella.
No lo niega.
—Quieren escuchar tu versión —añade—. Y dejar claro que “se preocupan por tu futuro profesional”.
Entrecomillo mentalmente cada frase.
—Voy a ir —digo—. No pienso darles el gusto de pintarme como la omega secuestrada que no puede hablar sin permiso.
Alex entra al final, sin hacer ruido, y con esa cara que ya aprendí a leer: cálculo, tensión, rabia contenida.
—Condiciones —dice—. Uno: sales escoltada. Dos: lugar público, nada de salas privadas. Tres: nadie firma nada ahí. Si te ponen papeles delante, los traes de vuelta.
—¿Y cuatro? —pregunto.
—Si algo se siente mal, te levantas y te vas —responde—. Aunque lleves dos minutos sentada.