POV: Alma
Despertar es como salir de debajo del agua.
Techo blanco. Luz cálida. No es mi pieza.
Me incorporo de golpe. Mala idea. La cabeza me da vueltas y el estómago protesta.
Estoy en la habitación de Frederic. La “segura”.
Llevo mi short y mi polera. Nada de ropa ajena. Me miro rápido: no hay moretones raros, ni marcas en la piel que no reconozco. Solo un rubor persistente en el pecho y el cuello.
Respiro un poco mejor.
Al lado de la cama, en la silla, está él.
Alex duerme medio doblado, la cabeza caída hacia adelante, un brazo cruzado sobre el pecho. La camisa arrugada, las mangas subidas, la barba un poco más marcada. Se nota que no se movió mucho en toda la noche.
Y ahí viene el segundo golpe: recuerdo vagamente estar apoyada contra algo firme y caliente. Un pecho. Una camisa. Una voz diciendo “respira conmigo”.
¿Fue sueño? ¿O estuve así pegada a él horas?
Trago.
—Alex —susurro.
Abre los ojos al tiro, como si hubiera estado a medio sueño solamente. Parpadea, se endereza despacio