POV: Alma
La llave pesa más que el departamento entero.
La tengo en la cerradura, pero no giro. El metal está frío; mis manos, demasiado calientes. El calor ya no es “tengo calor porque sí”. Es un pulso espeso en la piel, en la garganta, en el vientre.
Podría cerrar, apagar el celular y fingir que es ansiedad. Ducha fría, té, cama. Esperar.
Suelto la llave y tomo el teléfono. El último mensaje de Alex sigue en la pantalla:
“Si empeora, llámame. No tienes que aguantar sola.”
No quiero ser la beca