POV: Alma
Subo la escalera como si cada peldaño pesara el doble.
El auto de Alex se queda abajo, un bloque oscuro pegado a la vereda de mi barrio. No miro hacia atrás. Si lo hago, sé que voy a querer bajar de nuevo. Y ya fue bastante por hoy.
Abro la puerta de mi departamento y el olor familiar me recibe: café viejo, libros, detergente barato. Mi lugar seguro. O lo era.
Dejo la mochila en el sillón, me saco los zapatos, prendo la luz del living. Todo está igual que esta mañana: la taza sin lavar, la manta desordenada, el cuaderno abierto con anotaciones de Sonata.
Yo no estoy igual.
Cierro con llave. Vuelvo a echar el pestillo por reflejo, aunque nunca lo hago. El clic suena más fuerte de lo normal.
Voy directo al baño. Me miro en el espejo. Ojeras, mejillas encendidas, ojos brillando de una forma que no tiene nada que ver con el cansancio.
Abro la ducha. El agua fría me golpea la espalda. Me quedo bajo el chorro hasta que la piel se me eriza. Por fuera tiemblo. Por dentro sigo ardiend