POV: Alma
Toda la mañana intento convencerme de que hoy va a ser un día normal.
Trabajo, café, tablas de Sonata. Nada de Alex diciendo “entonces serás mía”. Nada de Kalper hablando de “cuando elijas un nombre”.
Obviamente, no resulta.
La frase se me repite mientras reviso celdas. Serás mía. La odio y al mismo tiempo me aprieta el pecho.
Mila asoma por encima del monitor.
—Estás mirando el mismo número hace rato —dice—. ¿Todo bien?
—Dormí mal —respondo.
—¿Por la torre o por los hombres de arriba? —insiste.
Pienso en Alex y en Damian.
—Por los dos —admito—. Uno se ofrece como escudo, el otro como alternativa. Ninguno suena gratis.
Mila se sienta en la orilla del escritorio.
—Solo recuerda algo —dice—. Dentro de Frederic mandan ellos. Fuera, decides tú. No se te olvide.
Me lo grabo como mantra.
El día avanza a trompicones. Hago cruces nuevos, reviso patrones de apellidos repetidos. Cada vez que veo “fundación”, pienso en Kalper.
Cuando por fin llega la hora de salida, guardo todo y apago