Pareja. 3
Minutos después, la trampilla del sótano se abrió con un chirrido, del interior emergió el lobo, jadeando, el pecho subiendo y bajando con fuerza, en su pelaje había manchas de polvo y sangre seca, y su respiración aún tenía un dejo de furia contenida, Aileen se quedó paralizada a mitad de las escaleras.
— ¿Leo? — susurró, con la voz temblorosa.
El lobo levantó la mirada hacia ella, sus ojos dorados la recorrieron de pies a cabeza, y un brillo pícaro se encendió en su mirada, la enorme bestia d