Pareja. 1
Leo apoyó los codos sobre el carrito, observándola con esa mezcla de fascinación y ternura que lo desarmaba por completo, Aileen caminaba entre los pasillos como si el supermercado fuera su reino, revisando con cuidado cada fruta, cada verdura, como si el destino del universo dependiera de escoger la papa perfecta.
— No, ese rábano no... — murmuró para sí misma mientras lo giraba entre los dedos — Muy flaco, este sí, más redondito. — Leo sonrió, ladeando la cabeza, el cuervo, que iba posado sob