La cosa más bella. 2
Cuando Aileen levantó la vista, la bruja —ella misma— ya había cambiado, su piel brillaba con un tono dorado bajo la luna, y donde antes llevaba su ropa sencilla, ahora caía un vestido rojo corto, hecho de una tela que parecía moverse sola con el viento, abrazando cada curva, la otra Aileen sonrió con complicidad.
— Mucho mejor. — detrás de los árboles, un crujido leve.
Aileen giró apenas el rostro y lo vio; Leo, en su forma de lobo, negro como la noche misma, la estaba observando, sus ojos ámb