—Alejandra, tanto tiempo —respondió Samuel, mirándome intensamente antes de chocar su copa con la mía.
Apenas había tomado un sorbo de vino y me había sentado cuando Julia me jaló la manga, guiñándome un ojo:
—Hay algo raro entre ustedes dos, cariño.
—¿Ra-raro? ¿Por qué?
—Samuel no te ha quitado los ojos de encima desde que llegó.
—Estás imaginando cosas, Julia.
—Tranquila, tengo un sexto sentido para estas cosas. Puedo detectar cuando hay química entre dos personas.
Me mordí el labio, con el co